Todo sobre el amor en tiempos modernos y en tiempos de Bell Hooks
“Podemos conversar con el corazón como si fuera un buen amigo”.
-Jack Kornfield (All about Love, Bell Hooks)
Hace no mucho, he de confesar, escuchar la palabra amor me traía a la mente la clásica imagen de corazones rojos decorando algún espacio. Hoy entiendo al amor como un concepto profundo que me vincula en la otredad de los vínculos que me acompañan; y no solo eso, también en las cosas que amo en esta tierra donde existo y profeso mi amor por ella, encontrando cómo ser más amorosa con ella y cuidadosa en esta enorme casa. Escucho amor y pienso en mi madre compartiendo una charla profunda; en mis hermanos compartiendo el tiempo, agradecida de su existencia; en mis amigas sentándose a tomar un café o bailando toda la noche, sabiéndonos acompañadas y sostenidas en la alegría; en mi compañero de vida riendo juntos al final del día, encontrando formas de ser reales juntos.
Leer a Bell Hooks en tiempos en que el amor surge más de apps que de encuentros, por la vida que llevamos, me hace reflexionar: ¿qué tanto sabemos hoy del amor?
Hooks publicó el libro a finales de los 90’s, pero sus reflexiones empezaron desde mucho antes. Hoy, a veinte años de diferencia, me es sorprendente que no mucho de lo que ella reflexionó en aquel entonces ha cambiado su significado; por el contrario, la actualidad nos ha demostrado lo mucho que seguimos necesitando sus reflexiones hoy en día.

El amor para ella, entiendo, era más que un concepto, una filosofía podría decir incluso de vida. Poner el amor al centro, no solo para nosotros sino para la otredad, supone un avance en la vida misma como humanidad. Muchos de los problemas que nos aquejan como personas y después como parte de esta sociedad devienen de esta falta de amor, no cultivada desde los estereotipos que sostiene el patriarcado y la estructura social en que nos desenvolvemos.
La crianza, por ejemplo, sostenida en viejas ideas en que el maltrato puede coexistir con el amor, despojándonos en la infancia del derecho a ser tratados con respeto, escucha y justicia, nos quita la idea verdadera del amor. En palabras de ella, el amor no existe donde existe el maltrato; no pueden coexistir, porque amar implica el bienestar del otro, nunca lo contrario. Donde existe el maltrato no existe tampoco la justicia social, por tanto no existe amor. ¿Cuántos violentadores hoy en día fueron infancias profundamente heridas y maltratadas? ¿Cuántos hombres que violentan fueron primero lastimados siendo infantes por sus cuidadores o, a falta de ellos? ¿Cuántos tomadores de decisiones en las esferas públicas fueron niños criados con respeto? He ahí un punto central de Hooks, la carencia de afecto, y cuidado nos lleva a ni siquiera conocerlo, cómo encontramos amor si seguimos siendo niños rotos que van por la vida jugando a ser adultos.
Googleando, encontré por ejemplo la vida del hoy presidente de Norteamérica, criado con un padre estricto, inscrito a los 13 años en la milicia para enseñarle supervivencia y el deseo de ser mejor. Su padre decía que debían ser “asesinos” para enseñarles a competir. Esta es la reflexión de la cual hablaba Hooks; sin justificar a nadie, por supuesto, nos explicamos el porqué el odio prevalece en nuestra sociedad antes que el amor, que sigue siendo profundamente menospreciado.
El mismo ejemplo se replica en distintas figuras de la historia: Napoleón fue un infante solitario, inscrito en la milicia a los 10 años, donde sufrió violencia escolar; Hitler sufrió de severa violencia a manos de su padre; Ghislaine Maxwell, pareja de Epstein, sufrió abandono emocional de sus padres y castigos físicos por parte de su padre. Nuevamente, el ciclo de violencia presente en la infancia de personajes que han replicado el modelo siendo adultos, desgraciadamente teniendo acceso desde otro lugar en que el poder ha jugado a su favor.
Estas reflexiones no nos son lejanas; al contrario, vivimos en un mundo que hoy más que nunca necesita entender como nombraba Bell Hooks: “asumir la idea del amor como motor de transformación”. ¿Cuántos, cuántas de nosotras hemos reflexionado sobre nuestra propia historia cuando fuimos niñas, niños? ¿Cuántas de nosotras hemos sanado o replicado lo que aprendimos del amor? ¿Es nuestro motor o entendemos el amor como algo superfluo y que carece de importancia en nuestra vida, aunque vivamos buscando ser amadas y amados?
Ah, el amor, amar: tan corta palabra, tan profunda y difícil de encasillar. No es una sola palabra ni una cosa, es un todo. Hooks nos muestra que además amar es atravesar el camino del conocimiento; sí, el autoconocimiento. Saber nuestra verdad nos permite amarnos con claridad para poder amar con más verdad a todo vínculo, poniendo siempre al centro de la vida el amor como acción, no solo como un sentimiento y además como verdad. “Para conocer el amor debemos decirnos la verdad a nosotros mismos y decírsela también a los demás. […] Para amar debemos escuchar de buena gana la verdad del otro y, más aún, afirmar el valor de esa sinceridad”. Y me atrevo a agregar: conocer nuestra propia verdad nos acerca más a poder amar al otro, a la otra, despojados de toda máscara.
Creo que además hoy se puede diluir fácilmente entender el amor, confundidos en pensar que amor es que nos compren muchas cosas materiales o quizá que hagan todo lo que queremos cuando queremos. Pensamos en tiempos modernos que las personas además son desechables; hacemos una lista infinita de cualidades y esperamos que una app ponga a una persona a tu puerta, como entrega de paquetería instantánea. Nos compramos además el cuento de los estereotipos; buscamos algo irreal basados en esta idea del capital, cayendo en solo consumirnos como si fuésemos objetos humanos.
En palabras de Hooks, los jóvenes le tenemos miedo al amor porque implica el riesgo de confrontarnos con nuestra verdad; implica arriesgarnos a sentir también emociones que no nos gustan, pero en ello encontramos la revelación más profunda de quienes somos.
Así que en este 14 de febrero te invito a que pensemos juntas, juntos, cómo ser más amorosos en la vida: contigo y con quien te rodea, con tus vínculos cercanos, con quienes intercambias todo momento, con tus mascotas, con la tierra. ¿Cuándo fue la última vez que fuiste completamente sincera o sincero con quienes amas? ¿Cómo es vivir con amor para ti? ¿Cómo te muestras amor? ¿Cómo encontramos hoy el amor en tiempos de apps?
Hoy más que nunca necesitamos amor, amor, amor, all you need is love, la revolución esta en los corazones que necesitan resonar con afecto, cuidado, escucha y verdad, solo ahí podremos vivir la transformación verdadera de nostras mismas y de les otres.
“Si queremos crear una cultura del amor, debemos realizar cambios profundos en nuestra manera de pensar y de actuar”. Bell Hooks.

