Adelita, Guerra y Circo: Un grito agridulce a lo perdido
Silvana Estrada en su último disco, en la canción Alma mía, a una sola voz canta: “Voy cansada, y aun así avanzó”. Esa línea describe lo que es “Adelaida Guerrero”, un personaje femenino que refleja el agotamiento, llena de dolor, y aun así, seguir avanzando, a pesar del amor, el desamor, el duelo y la guerra.
Quiero sentirme una escritora atrevida, iniciando esta nota con un ligero —pero que personalmente no considero—spoiler. Por que, ¿cómo yo les invito al teatro, sin contarles qué les invito a ver?
Es Adelaida Guerrero personaje ficticio, interpretado por Ixchel Lovera. Con el cabello trenzado, maleta mano y una pequeña nariz roja de payaso; marcada ella misma por la guerra, el dolor, el amor, la pérdida y una búsqueda eterna de un hogar que la misma revolución le quitó; sin ninguna de las dos familias que tuvo, familia de la que nació y la familia que ella misma eligió. Perdida y con dolor, coraje y fuerza, interpreta Paloma negra.

Toda la sala se queda callada.
“Aunque te amo con locura ya no vuelvas”
Adelita, Guerra y Circo es una obra, que narra la historia de Adelaida Guerrero. Una joven, que después de perderlo todo ante la guerra, decide unirse al circo sin olvidar de dónde viene.
Hablar de la guerra siempre es necesario a mi parecer, y más ahora, que sabemos que estamos en guerra constante. Que actualmente hay un genocidio pasando frente a nuestros ojos y una ultra derecha que no podemos ignorar. Hablar de migración, de derechos humanos, de políticos, falsos héroes y de identidad, es una cuestión más que necesaria. Y el teatro, en este caso , cumple su función de reflejarnos esto.
A pesar de que está adaptada en la época de la revolución mexicana, Adelita, Guerra y Circo, tienen un discurso que le será indiferente a cualquier época en la que se reestrene, porque la guerra, la pérdida y el consuelo que te puede dar el arte , es algo que siempre ha pasado, pasa, y pasará.
Obra vigente e inmortal
Es una obra que refleja, que te hace reír, que te hace llorar y que explora a través de su narrativa, el dolor, mismo que tal vez nunca se vaya. La exactitud que tiene el título, es una cosa perfecta: Adelita, Guerra y Circo.
La historia de Adelaida, la guerra a su alrededor y la presencia del circo, tanto en la narrativa como en la obra, es perfecta. El dinamismo entre el espectador y actor, la presencia de los payaso, los chistes y el circo en su máxima expresión . Entre acrobacias y malabares, convierte a esta obra en un acontecimiento agridulce.
Nos pica, nos revuelve, reflexionamos, nos cuenta una historia, nos miramos en ella y nos hace reír. Para mí, cumple el propósito de a lo que uno va al teatro. Porque es imposible no verse reflejado o reflejada en Adelita. La actuación estelar —inigualable— de Ixchel Lovera haciendo de Adelita, es todo un placer de ver, la interpretación que le da a su personaje es el ejemplo de entender al mismo. Con una voz, un discurso y una presencia que no es usual ver en escena y que te atrapa desde el principio.

La quiero describir como una actriz dispuesta a recibir todo lo que su personaje le da en las manos, mismo que toma y, sin quemarse, crea un personaje femenino que arde: ella lo domina.
Es inevitable no mencionar la actuación de Julián Veilar, con una presencia, un compromiso, y una energía intacta. La corporalidad, los gestos, las voces, y las mil y un vueltas, brincos, y demás que hace en escena son la prueba de una gran formación actoral, por no hablar de que nos roba suspiros y el corazón a todas en la sala con su gran personaje.
Por otro lado, me gustaría hacer una mención honorífica a la presencia y el personaje que crea y con el que juega, se atreve y explota en escena de manera inigualable, Israel Martinez, ganándose el cariño, las risas y siendo la chispa del montaje. Un pieza clave en la obra y un actor intenso.
Una obra sencilla, con mensaje, corazón, y una excelente iluminación; Adelita, Guerra y Circo, es un grito agridulce a lo perdido, que entre globos, risas, acento yucateco, rondanas, una cola de lagarto, títeres de calcetines y payasos, nos recuerda que siempre podemos volver a comenzar aunque nos duela todo el cuerpo.
Te rompe, te detiene y te hace reir
Muy bien dirigida y escrita por Demian Palacios (quien, por cierto, hace mil y un personajes en escena rompiendo límites). Adelita, Gguerra y Circo, hecha por “Los hijos de la tiznada” es una de las obras que no te puedes perder, y que actualmente tienen temporada con entrada gratuita, en el Foro Jose Luis Ibañez parte del anexo de la Facultad de Filosofía y Letras, todos los viernes de febrero a las seis de la tarde.
Dejamos el programa de mano, perfil de redes sociales del colectivo y fechas oficiales.

